jueves, 12 de febrero de 2009

Jairo Arias, periodista regional (parte 1)



Meterse con el tema PERIODISTA/PERIODISMO, así sea para una habladita, es toda una controversia de tiempos incontables, y rabias (aun no sé por qué) incontrolables.
Supongo porque el oficio, la actitud, y los fines, están llenos de prejuicios e imaginarios, y poco de realidad.

Yo quería ser periodista. Siempre lo supe. Desde niño.

No me gustaba el chisme, porque soy un Reticente a morir. Pero cada vez que imaginaba a un periodista, los limites de poder y cambios sociales que me imaginaba, en mi cabecita, eran rebonitos.

Obvio, no quería salir nunca ante cámaras (por feo), por eso estudie lo que estudie. Pero si quería informar, hablar por los que nunca han podido hablar, visibilizar lo que ha estado oculto. En fin. Mostrar el truco.

Antes, digamos años antes, el mundo de los periodistas era/es un guetto al que solo podían entrar algunos elegidos. Si, estaba/está lleno de prejuicios (perjuicios) y de imaginarios tan bobos, que ni yo de niño me imagine.

Ahora, hoy, el mundo ha cambiado. La web volvió tocables, amasable, y posible la palabra periodista. Así sea para una habladita. Todos podemos ser periodistas, comunicadores. Así a los periodistas y comunicadores les de rabia que eso se pueda (aun no se por qué).

Y la técnica, y los medios, y la gente también hemos cambiado. Ya es necesario, y lógico, que el pueblito más alejado y olvidado, tenga un periodista (minimo) que comunique a la comunidad.

2 comentarios:

Albornoz dijo...

Que nota!
Siempre es que se aprende mucho cada vez que se pasa por acá, se aprende de vida, de gente, de país. Se aprende a ver y a escuchar, a verse y a escucharse, a darse cuenta que en el mundo no estamos solos y que cada día nos falta conocer más.

Ana Maria Vallejo dijo...

Pienso cuando veo un perdiodista que como dices es comunitario, que comunica y cuenta lo que pasa en su tierra, que al final son historias, historias que son memoria, que la television termina siendo evanescente en sus formatos. Es que 50 segundos no es nada, y bueno, es entendible, en un noticiero, y muchas razones. Pero 50 segundos, 5 minutos, 24 minutos, en fin, los formatos, nos cortan la memoria, la pasion, las historias. Cuando escucharemos con libertad? Cuando contaremos tomandonos el tiempo? Como Carrasquilla escribiendo con paciencia?